Acabo de saber que hay crisis. Acabo de descubrir que vivimos la peor crisis económica que el ser humano ha vivido en toda la historia de la humanidad, en un comienzo comparada con el Crack del 29 y, mucho después, sin ningún punto en el pasado en común con el que poder comparar el desastre que nos rodea. NO SABÍA QUE HABÍA CRISIS, fíjate tú.
En realidad debería o ser un Rishi de la India que lleva diez años en una cueva meditando, o ser tonta para no entender las sutilezas que me rodean, atar cabos y llegar a la conclusión de que las cosas, económicamente hablando, no van del todo bien.
No sé de economía (bueno, realmente, ¿quién sabe? si hasta los altos ejecutivos que supuestamente dominaban Wall Street, es decir, el mundo, están en la cárcel por no saber explicar qué es lo que ha pasado (jajá)) pero sí sé que estoy bastante harta de escuchar la palabra crisis a mi alrededor, a todas horas: en el trabajo, en el autobús yendo hacia el trabajo (sí, tengo suerte, tengo trabajo, doy gracias a Aquaman todos los días), de fiesta con amigos, en las noticias digitales e impresas, en todas partes.
Deberíamos refrescar la memoria y tener muy clara la idea de que siempre ha habido ricos y pobres, siempre ha existido una desigualdad absolutamente obscena entre la clase alta y la clase media-baja y que únicamente es de unas décadas a esta parte que existe la democratización a todos los niveles, la cual permite que todo el mundo tenga acceso a cosas básicas como cultura, medicinas, etc. La democratización de la cultura es algo que jamás había ocurrido como hasta ahora, nadie se centra en cosas positivas como esta.
(Sí, lo sé, no sé de economía y esto no es una clase de cultura general y sí, también lo sé, estoy hablando únicamente de Occidente y de los países desarrollados, sois muy listos ¿eh?)
Reitero en la idea de que no sé de economía, pero existe un documental llamado Inside Job que explica, paso a paso, cómo iba a ocurrir todo, la inevitabilidad de los dirigentes y sus caprichos. A pesar de haber sido rodado en 2010 es completamente actual y, si quieres saber de economía pues haber estudiado Economía, las cosas como son. Y si quieres enterarte de lo que pasa realmente en el mundo no te quedes con lo que te digan los grandes medios de comunicación, indaga por Internet, todo se encuentra en la red. Bueno, también corres el riesgo de terminar viendo vídeos de reptilianas muy raras, haz filtros y contrasta noticias. Entre tanto autodidactismo económico y prima de riesgo vamos a tener complejo de Adam Smith y empezaremos a llevar pelucas empolvadas y creernos doctos en algo que no es lo nuestro.
Mi queja, en esencia, es que por un día, por una semana, por un mes, por favor, HABLEMOS DE OTRA COSA QUE NO SEA LA CRISIS. Creo que todo el mundo la está notando, no hace falta ser listos ni ver los medios, con pasear por la calle puedes ver qué es lo que está pasando, no hace falta decir más.
Pero ¿por qué redundar tanto? ¿por qué meter tanto el dedo en la llaga? ¿va a cambiar algo que hablemos tanto de ella? ¿el hiperrealismo absurdo al que nos vemos sometidos diariamente va a hacer que nos convirtamos en übermans y wonderwomans y de repente reflotemos la economía con un trabajo en el que pagan dos euros la hora?
NO, claro que no. Al contrario, es deprimente, desolador y abrumador el bombardeo psicológico y social al que nos vemos sometidos diariamente. Si tienes trabajo y te quejas la gente te mira como si fueras Richie Rich, tuvieras tu mansión en Los Hamptons y todos los días cenaras en tu McDonalds privado. Claro está, si no tienes trabajo y te quejas la gente te mira con cara de “oh pobre desgraciado vago” o esa otra gente te observa con cara de “pobre víctima del sistema, jamás llegará a nada”.
También es cierto que no todo el mundo tiene el chip de “si hay que trabajar se trabaja en lo que sea”. Nadie quiere ser teleoperador o camarero, no es cool, “que he estudiado Humanidades, por favor”.
No estoy nada de acuerdo con cómo se están llevando las cosas. El rollo nini ya está pasado de moda. Queda muy cool ir de pobre, hipster poor raído que lee poesía, escucha jazz y fuma tabaco de liar, hace blogs de pobres, lleva tatuajes y no tiene ni para las medicinas, ¿qué guay eh? Pero luego bien que te haces fotos con Instagram, ¿a que sí?
¿Por qué todos tenemos que saber o recordar al mundo que sabemos quién ha escrito 1984? ¿Sólo tú ves cine de Bergman no? Sólo tú sientes dolor, sólo tú padeces el sufrimiento y el hambre. Qué curioso, para estar en una recesión mundial plasmas demasiado a menudo tu dolor en Twitter y en Facebook. Quizás, si invirtieras la mitad del tiempo en cosas más productivas que las redes sociales todo te iría mejor. NO SÉ.
Toda esta perorata no va dirigida hacia esas familias que de verdad lo están pasando mal y su final de mes termina en la primera semana, NO. Sabemos que hay gente que está en una situación estancada por culpa de otros y ha perdido su casa y su dignidad. Esto va dirigido a los que toman la crisis como escusa, jóvenes que no han trabajado jamás, que tienen errores de ortografía en sus curriculums y lo mandan a cualquier oferta de infojobs. ¿Alguna vez has pensado, al leer una oferta de trabajo, como sería de verdad tu día-día en este curro? ¿Te has dirigido a una empresa que te gusta de manera proactiva? ¿Has pasado por tu ciudad preguntando por trabajo en bares y tiendas? Si no, parece que estás esperando que llamen a tu puerta y te ofrecen el trabajo de tu vida.
Ya lo vaticinó Faith Popcorn en su “The Popcorn Project”. En este manifiesto se anticipaba a todas las tendencias actuales y en una de ellas, el cocooning, explicaba que la gente se retrotraería más y más. OJALÁ Faith. La gente se exhibe gratuitamente, cuentan lo mal que lo pasan con la crisis y cómo han sentido el paso del tiempo por haber visto pasar unas nubes.
Un poco más de cocooning emocional, un poco más de decoro. La crisis la está pasando todo el mundo y la que no pues no dice nada. Hay cosas mucho más bonitas en este mundo que la crisis, el dinero, tu dolor y tu ego para que se esté hablando de ello constantemente. Hay muchas cosas bonitas y divertidas allí fuera y por demostrar cuanto padeces te lo estás perdiendo y por contarlo en las redes sociales y nuestra manía de leer lo que pone la gente nos haces perder nuestro tiempo también.
Y para no caer en el juego de miracuánprofundasoy no voy a citar a Oscar Wilde, ni a Sylvia Plath, ni pondré una canción de Nacho Vegas o Donovan.
Citaré a Justice y su fran gran frase de DVNO “Can anyone read? Anyone feel? That I’m losing my patience, I just came here to bounce.”
Si crees que te has escapado del fenómeno “crisis” con éxito y quieres explicar tu historia en H, escribe un email a info@hmagazine.com.
Texto: Nadia Leal


